 |
|
LABORATORI - Gonzalo Arbutti |
Carpintero,
diseñador, plástico, escultor, juguetero, acaso artista?
Arbutti declina las definiciones, las conjuga en un
tablero con reglas propias, hace del juego un arte, y del
arte, cosa seria.
 |
| Curación |
|
Roberto Fernández |
|
Fechas |
Inauguración: Jueves 7 de Abril de
2005
Cierre: Sábado 28 de Mayo de 2005 |
| |
|
BIOGRAFía
Nace en 1972 en Adrogué. En 1989 ingresa a la Facultad de Bellas Artes de La Plata, donde cursa la carrera de diseño y comunicación visual por un período de 3 años. Concurre paralelamente como oyente a la carrera de Bellas Artes. En 1992 ingresa al Instituto nacional de Cine y cursa hasta 1994.
MUESTRAS INDIVIDUALES
2003
Imprecisiones, esculturas y Mapas de Imprecisión (edición numerada de esculturas variables sobre vidrio), Papelera Palermo, Bs. As.
1997-2002
Proyecto Cubo juguetes. Bs. As.
1996
Esculturas, librería El Cliptodón.
MUESTRAS colectivas
2003
Seleccionado en le premio Fundación Banco Ciudad, Museo Nac. de Bellas Artes. Bs. As.
2001
Pintura en el bar “Al Fresco”, junto a Fracchia, Crubellati y Grisanti. Bs. As.
Escultura y pintura, Galería Elsi del Río. Bs. As.
1995
Seleccionado en el premio Braque (Objetos) de la Fundación Banco Patricios. Bs. As.
1994
Primeras exposiciones de esculturas en el Centro Cultural de Adrogué y en el Instituto de Música Vicente Palotti.
Labor escenográfica
1999
Galileo Galilei, Teatro General San Martín.
1998
La Ropa, Centro Cultural R. Rojas.
1997
Museos, Centro Cultural R. Rojas. |
 |
 |
|
Textos
Laboratori.
Muestra de Gonzalo Arbutti
en Casa de Oficios de Papelera Palermo.
«La vida, cuando es bella y dichosa es exactamente eso, un
juego.
Naturalmente se puede hacer de ella otra cosa: un deber, una
lucha o una prisión.
Pero no es entonces cuando se hace más hermosa.»
Herman Hesse.El juego de abalorios.
Aprendió a manejar herramientas de su
bisabuelo, un anarquista, taoísta y tornero que vivió 101 años.
Trabajó en una fábrica de resortes, otra de alfombras, hacía
originales para estampadores, montaba escenografías y fue
librero en la avenida Corrientes. Pinta, esculpe y expone en
galerías.
En 2001 funda Cubo, un taller y local que en su vida efímera
será ejemplo y sembrará la ciudad de emprendimientos similares.
Allí nacen el pulpo, el átomo, el trompo y una docena más de
diseños que aúnan la madera, el latex y la idea en juguetes
exactos. Hacen eco de las teorías pregonadas en el 1800 por el
educador y pedagogo Federico Froebel, quien vio en las
estructuras básicas de los minerales, la pieza central de la
naturaleza y de su teoría, e influyó a eminencias de la
arquitectura y la plástica como Frank Lloyd Wrigth, los Eames,
Kandinsky y Le Corbusier. «Todos los juguetes están regidos por
el precepto de que los juegos son alma y espíritu, tienen que
ver con la naturaleza, con abrir una búsqueda espiritual. Eso
que no está contemplado por el diseño contemporáneo» dice
Arbutti.
Sin embargo, un día se abre de Cubo, el local propio que nunca
había dejado de ser un éxito, para sumarse a la propuesta más
abarcadora y tal vez más propia de la Casa de Oficios de
Papelera Palermo, donde instala su taller, laboratorio y
carpintería.
¿Carpintero, diseñador, plástico, escultor, juguetero, acaso
artista? Arbutti declina las definiciones, las conjuga en un
tablero con reglas propias, hace del juego un arte, y del arte,
cosa seria. Por austero, y por serial. Arbutti juega. Juega y
juega. Y su juego no es una mera diversión sino el concentrado
de una disciplina del espíritu. Así se produce una obra formal
impecable, de construcción rigurosa y conceptual. Y una saga de
manufacturas que encastran geometrías, funciones, propuestas de
uso, llamadas, casi eufemísticamente, juguetes. Cada escultura y
obra plástica puede ser vista como un juguete, una palanca para
mover el mundo. Cada chiche puede ser visto como una obra única,
aunque se repita mil veces. Como resultado de esta amorosa
conjunción, todo, desde la composición de relojería, hasta los
colores fulminantes, desde los materiales, nobles siempre
-madera, papel, piedra, metal y acrílico- todo emite, rezume una
intensa, profunda, inusual alegría. ¡Alegría, alegría: la
creación!
Hoy, la Casa de Oficios de Papelera Palermo, que también es su
casa, nos invita a recorrer las zonas limítrofes, los atajos y
consolidados, las distritos fértiles y los parajes, con un mapa
de imprecisión en mano. Gonzalo Arbutti nos depara en su
queahecer, lejos de definirse en un rol, la expansión en un
territorio que va, como el nombre de la muestra lo dice, del
experimento al oficio, del trabajo a una experiencia inaudita. |
|
Juan Lagomarsino |
 |
 |
|
|