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| “Obra Gráfica 1989- 2003”, de Félix Rodríguez |
Desde el Jueves 27 de Noviembre de 2003 al 23 de Abril de 2004. La muestra “Obra Grafica 1989- 2003”, de Félix Rodríguez , comprende xilografías, linografías, monocopias y la presentación del libro del mismo título, que fue realizado en los talleres de nuestra Casa de Oficios, con una tirada de 50 ejemplares.
Partiendo del expresionismo netamente urbano de los primeros años, hacia la atmósfera del ambiente de sus paisajes pampeanos recientes, Rodríguez utiliza el blanco y negro como puente entre la carbonilla y el grabado.
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| Curación |
| Roberto Fernández |
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BIOGRAFía
Nace el 15 de Junio de 1955 (en medio de la "Libertadora"), en Buenos Aires, su actual lugar de residencia.
Egresa de la Facultad de Arquitectura de la UBA en 1982, durante la guerra de Malvinas.
En 1985 y por un espacio de tres años, estudia dibujo y grabado con Roberto Paez. En ese mismo año, junto a los arquitectos Marcelo Ferder y Luiyo Vazquez forma el grupo "La Yeca" (dibujos de Bs. As.), realizando numerosas exposiciones en los Centros Culturales de los barrios y en el C.C. Recoleta, como parte del programa Vecinalismo.
Durante 1983 viaja por Sudamérica y comienza a tomar en forma exhaustiva croquis de los lugares, inicio de la extensa colección de los “Cuadernos de Viaje” (1993/1994 y 2002 Europa y 1999 México y New York).
A su regreso y con la vuelta de la democracia, alquila con otros colegas una vieja casona en Palermo Viejo, donde hoy funciona "El Taller de Thames", espacio que comparte con artistas de importante trayectoria y que también funciona como un lugar de constante aprendizaje y crecimiento, de confrontación y comunicación entre pares y alumnos.
Desde 1985, expone sus obras con regularidad, tanto en forma grupal como individual.
A partir de 1990, aborda la temática fabril, que le permite conjugar su formación en la geometría arquitectónica y su vocación por el dibujo y el grabado. Influido por el expresionismo alemán, realiza diferentes grupos y series de trabajos en xilografías, linoleums y monocopias y en 1993, realiza estudios de aguafuerte y aguatinta en el W.M.C de Camden, Londres y muestra sus grabados en el bar Lisboa de Madrid.
En 1996, en el antiguo edificio de la Papelera Palermo, presenta la caja "Grabados Fabriles", compuesta por 24 estampas.
En 1997, abre un nuevo taller en el campo (Cnel. Brandsen, Pcia de Bs. As), que le posibilita investigar sobre las vistas de la pampa y el espacio abierto al horizonte, incorporando el tema ambiental a sus composiciones.
Recientemente ha recibido algunas distinciones, entre las cuales se destaca el Gran Premio de Honor de Dibujo del Salón Nacional año 2002.
En el año 2003 participa del proyecto “Casa de Oficios” de la Papelera Palermo y realiza la muestra "Obra Gráfica, 1989/2003", una restrospectiva de sus quince años de producción gráfica.
Buenos Aires, octubre 2003.
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textos
Arte, Oficio...
XILON Argentina
Año 12. Número 50
Buenos Aires
Noviembre / Diciembre 2003
Sección: Exposiciones, página 22
Por Paula Zambelli.
Obra gráfica 1998-2003
Papelera Palermo ˆ Casa de Oficios
Telas blancas y sucias siguen, fieles, el contorno de la larga espera de unos muebles. Un cuadro de familia gobierna el centro de aquella escenografía dispersa sobre el pasto.
Es lo primero que encontramos al ingresar a la Papelera Palermo.
Al darnos vuelta, los primeros grabados de Félix Rodríguez ya anuncian los puertos, las terminales, las fábricas, representaciones desoladas que emanan su carácter condensador de actividades humanas desde la monumentalidad y fuerza de sus estructuras.
El recorrido se torna peculiar al ir notando que las obras se despliegan en los diversos espacios de la Papelera, logrando una interesantísima fusión.
Imprentas, guillotinas, engrampadoras, piletas, alumnos experimentando, personas haciendo papel...y, finalizando, series de grabados de Rodríguez cuyo papel y encuadernación fueron realizados allí mismo.
Arte y oficio se mimetizan y nos ofrecen un recorrido estética y dialécticamente inolvidable.
Lo cual no es casual. La exposición forma parte de un proyecto que busca crear estos cruces.
En algunas de las composiciones, Rodríguez utiliza recursos formales de manera tal que genera, en nosotros espectadores, la sensación de estar dentro de la terminal, de la fábrica, sobre la mesa, con comedores de papas, frente a dos ancianos junto a su radio.
Este enérgico vínculo que crea nos constituye, casi, como actores de sus escenas.
Actores, hasta que nos despedimos de la misteriosa puesta en escena que nos envolvió desde el comienzo.
La fábrica, el puente, el río
Por Adrián Gorelik
Félix Rodríguez ha grabado Buenos Aires. Es cierto que ha realizado grabados en otras ciudades, y también sobre temas diferentes del urbano. Pero uno de los aspectos más significativos de su obra gráfica es la restitución de una relación intensa entre el arte del grabado y Buenos Aires: Félix Rodríguez ha grabado Buenos Aires en el sentido de que ha fijado imágenes condensadoras de la ciudad del fin de siglo. Como la mejor tradición del grabado porteño, ha elegido el sur para desplegar su imaginario sobre la ciudad. Pero a diferencia de aquella tradición, no se trata de grabado social, porque no se plantea la denuncia miserabilista del sur pobre, ni postula algún futuro redentor para él, ni se regodea en el pintorequismo de su color local. Lo que hace, ante todo, es la descripción distanciada de un universo uniforme de objetos: reconstruye el paisaje de la tecnología industrial obsoleta. Con obsesividad y distancia, que aprovecha forzando la propia técnica del grabado, consigue detener nuestra percepción sobre objetos que de tan familiares se habían vuelto insignificantes. Por medio de incisiones que bordean la abstracción, le devuelve realidad a un paisaje que había quedado sepultado por el realismo de aquella denuncia y aquel color local, de modo que su sola presencia logra producirnos una conmoción de nuevo tipo. ¿Qué nos dicen esas fábricas y galpones desiertos, esas naves inmensas y solitarias, esas infraestructuras que se bambolean como mamotretos de herrumbre, esas torres desvencijadas, esos puentes suspendidos entre orillas fantasmales?
En su pasión por los paisajes industriales abandonados, Rodríguez ha dado con una clave del presente de Buenos Aires: un imaginario pasado que habla de un futuro que no fue. La confusa percepción de un futuro pasado es uno de los principales rasgos de inquietud que producen estas imágenes de la fábrica y el puente, sus detalles tecnológicos, sus partes, cañerías, cableados, tubos, estructuras. Y el río como paisaje muerto, desvaído, yacimiento arqueológico de esos restos de una modernidad que no fue. Esa es la colisión de sentido que nos conmueve en cada grabado: la máquina y sus redes urbanas, que hablan de lo más potente y extendido de la moderna ciudad industrial, pero que han quedado como restos inconexos de una temporalidad pasada y de un proyecto indescifrable: el de Buenos Aires como ciudad fabril, con el Riachuelo como puerto y eje fluvial-industrial.
Lo que nos conmueve es la cualidad presente con que estos grabados hacen evidente que en la negra e inmóvil superficie del Riachuelo quedó estancado un proyecto para Buenos Aires. Félix Rodríguez replica ese estancamiento en su manera de detenerse morosamente en cada objeto, produciendo un alfabeto de las formas primarias del paisaje fabril de la ciudad. Y allí se advierte el proceso de síntesis al que condujo su trabajo: Rodríguez ha grabado primero ese paisaje en su memoria, como una marca sustantiva de cultura urbana que explica la paradójica naturalidad de su objetivismo. Con gestos mínimos de máxima condensación, hace luego estas incisiones en nuestra propia memoria, ofreciéndonos un mapa de los tiempos de la ciudad, el mapa oxidado de sus futuros incumplidos
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