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Nunca Salí |
Hoy, Roberto Páez es maestro del dibujo y el grabado en
nuestro país.
Como esas cosas que no se pueden evitar, era
de esperar que entre molinos de papel, guillotinas, y
bastidores de serigrafía, la obra de Roberto Páez se
sienta como en su casa. En la Casa de Oficios de Papelera
Palermo. 
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| Curación |
Roberto Fernández |
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Fechas |
Lunes a Viernes de 11 a 13 y 14 a 19 hs.
Sábados de 10 a 13 y 15 a 18 hs.
Inauguración: Jueves 7 de julio 19hs.
Cierre: 30 de agosto de 2005. |
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Cronología
1930
Nace en Buenos Aires.
1954
Primer Premio IV Salón de Estudiantes de Bellas Artes,
Grabado.
1958
Participa en Jóvenes Dibujantes y Grabadores Modernos.
Catamarca, y en IV Bienal Internacional de San Pablo. Primer
Premio II Bienal de Arte Sacro, Grabado. Profesor y Director
Escuela de Bellas Artes, Catamarca, hasta 1960.
1959
Segundo Premio Salón de Córdoba.
1960
Exposición individual en Galería Kalá. Muestra Internacional
de Grabado, Tokio. Profesor en la Escuela Industrial de Artes
Gráficas hasta 1961.
1961
Exposición individual en Galería Kalá. Profesor en la
Escuela Municipal de Bellas Artes Carlos Morel de Quilmes,
hasta 1963.
1962
Exposición individual en
Galería Kalá. Premio Olivetti Salón de Dibujantes.
1963
Exposición individual en Galería Lirolay. Salón del
Magisterio, Avellaneda; Consejo Deliberante, Invitado de
Honor. Mención de Honor Museo del Grabado. I lustra Poemas
Ameriqanos de Rubén Vela.
1964
Exposición individual en Galería Lirolay y colectiva en
Galería Arthea. Tercer Premio Concurso Internacional Codex,
España. Tercer Premio Concurso Codex Argentina.
1965
Exposición individual en Salón Cultural Azul y colectiva en
Galería Bonino. Primer Premio Concurso Internacional EUDEBA.
1966
Ilustra Pasajeros en Arcadia de O. Henry, Editorial
Sudamericana; La Odisea, Selecciones Juveniles, Editorial
Atlántida; Martín Fierro, Editorial Andina, Chile; El Poema
del Robot de Leopoldo Marechal, Editorial Américalee;
Cuentos basados en el teatro de Shakespeare, Editorial
Atlántida; Don Quijote de la Mancha, EUDEBA.
1967
Siete Grabadores Argentinos, Museo Nacional de Bellas Artes.
El Grabado Argentino Actual, Museo del Grabado. Ilustra Viajes
de Marco Polo, Editorial Atlántida.
1968
Exposición individual en Galería Lirolay y colectiva en
Galería Calatea. III Bienal Americana de Grabado, Chile.
Ilustra el Martín Fierro, Centro Editor de América Latina.
1969
Exposiciones individuales en Instituto Mariano Moreno,
Paraná, y Galería El Erizo Incandescente. Participa en Nuevos
Materiales, Museo Nacional de Bellas Artes. Primer Premio
Sociedad Argentina de Bibliófilos.
1970
Tercera Bienal Internacional del Afiche, Varsovia. Premio a
la mejor producción del año, Fondo Nacional de las Artes.
Ilustra ¿as aventuras del Barón de Munchhausen, Editorial
Américalee.
1971
I Bienal de Artes Gráficas de Colombia.
1972
IV Bienal Internacional del Afiche, Varsovia. Ilustra "La
muerte y la brújula" de Jorge Luis Borges, en El arte del
cuento, Centro Editor de América Latina.
1973
XII Bienal de San Pablo, Brasil. Premio Guillermo Fació
Hebequer de la Bienal de Grabado, otorgado por la Academia
Nacional de Bellas Artes.
1974
Exposición individual en Galería Carmen Waugh. I Bienal del
Dibujo, Uruguay.
1975
Ilustra El Fausto Criollo de Estanislao del Campo, EUDEBA.
1982
Muestra retrospectiva en el Museo Municipal de Artes Visuales
de Quilmes.
1984 Gran
premio de Honor de Dibujo Salón Nacional
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textos
ROBERTO PÁEZ POR MANUEL MUJICA LÁINEZ.
Este admirable artista, este admirable Roberto Páez, ha
demostrado y demuestra de continuo ser un ilustrador, en la
plenitud de los sentidos más cabales de esa palabra: porque
ilustrar no es solo, como el diccionario dice, 'adornar un
impreso con láminas o grabados alusivos al texto', sino también,
de acuerdo con el mismo diccionario, 'ilustrar' es hacer
ilustre'. O sea que el verdadero ilustrador, por un lado debe
contribuir a clarificar el texto, con imágenes alusivas, y por
el otro, su aporte debe enriquecerlo en dignidad y
trascendencia. Parece imposible que esto último se logre, dentro
de un libro de la importancia suprema de Don Quijote de la
Mancha. Parece imposible añadirle esplendor; y más aún si se
considera la jerarquía de los pintores, escultores y dibujantes
que, a lo largo de siglos, se empeñaron en esa ardua tarea. Lo
ha intentado nuestro compatriota Roberto Páez, y los frutos a la
vista están. Son la obra de alguien que, profundamente
compenetrado de la esencia cervantina, lo ha conseguido sin
dejar de ser un hombre de nuestra época. De un hombre que,
cumpliendo con la primera parte de la definición que anotamos al
principio, ha creado un adorno resultante de la alusión, para
los capítulos de la mejor novela de todos los tiempos. Pero aquí
también hay que distinguir, porque el 'adorno', el ornato de
Páez, no ha consistido ni en la agregada de elementos
decorativos al volumen, ni tampoco (por cierto) en la
transposición agradable al plano del dibujo de los elementos que
el texto suministra. Roberto Páez nos ha brindado una creación
propia, algo que es hijo de su alerta imaginación, excitada por
el genio de Cervantes. Ha narrado la historia de maravillas,
suscitando sensaciones muy extrañas y muy bellas, organizando un
complemento del gran libro, independiente e inseparable de él;
de modo que, al mirar sus producciones plásticas, tenemos la
impresión de que en tanto nos releen las aventuras del buen
Hidalgo, por el fondo de la habitación pasan unas móviles
sombras chinescas que exaltan su poesía y que maneja alguien,
inventor sutil. Eso es ilustrar, eso es 'dar luz al
entendimiento' y dar 'lustre'. Eso es lo que, como pocos,
obtienen la sabiduría y el amor de nuestro Roberto Páez.
Manuel Mujica Láinez
DOS MUNDOS EN ROBERTO PÁEZ
Gráfica y plástica han unido sus mundos en Roberto Páez.
Carteles, afiches, revistas, folletos: los medios masivos
irrumpen en la vida cotidiana utilizando –incluso en la pantalla
de TV o internet- la gráfica.
Páez es precursor. Un adelantado, no sólo a su época, sino que
explora este nuevo territorio. Las técnicas y los lenguajes
gráficos puestos en manos de un artista se transforman
cualitativamente. Páez subvierte el objetivo de servir a la
masificación de productos de consumo. Pone al lenguaje del
afiche, el póster o cualquier otra imagen al servicio de una
expresión sensible y devuelve al público imágenes tensas,
bellas, críticas, desgarradas y, en fin, totalizadoras de una
experiencia artística.
"Desde el punto de vista de la libertad que pude haber tenido,
fue a pesar de las circunstancias y los hechos; porque casi toda
mi obra se desarrolló íntimamente ligada a mis necesidades
de sobrevivencia y por lo tanto es una obra que casi siempre
partió de pedidos"- define un temprano Roberto Páez. La
necesidad se vuelve virtud. Se trata de realizar dibujos con
miras a su reproducción múltiple, y la obra creada deviene
modelo, pues están determinadas por una doble situación:
temática por un lado –pues ilustra textos (y ver aquí lo que
dice Mujica Lainez sobre el término ilustrar)- y por otro, al
tener que ser posteriormente reproducidas. El artista debe
pensar entonces en resolver aquello que la reproducción técnica
podría distorsionar: el modelo no debe ofrecer dificultades, o
de lo contrario aparecerían infidelidades en su multiplicación.
Tal vez provenga de esta exigencia la profunda fuerza, claridad
y eficacia comunicativa que siempre expresan las imágenes de
Roberto Páez. En esta dialéctica entre libertad y necesidad,
arte y trabajo, oficio y creación, blanco y negro, se mete el
trazo, la gubia, la pluma, la obra.
Juan Lagomarsino
ROBERTO PÁEZ POR JUAN LAGOMARSINO
La infancia de Roberto Páez, allá por el ’40, transcurre en un
taller de escenografías para teatros de revista, donde observa
trabajar a pintores y dibujantes mientras plasman en tinta
enormes telones y personajes. Desde los dieciséis años recorre
la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano, luego el
Pridiliano Pueyrredón y la Escuela Ernesto de la Cárcova.
Páez ilustró la Odisea, el Martín Fierro, los Viajes de Marco
Polo, y los cuentos de Shakespeare, entre muchas otras obras
literarias. Realiza publicaciones en Suiza, Alemania y Japón y
gana un concurso internacional para ilustrar al Hidalgo Don
Quijote. Hoy, Roberto Páez es el maestro del dibujo y el
grabado en nuestro país. Ser maestro es un trabajo de
discípulo, de aquel que no enseña lo que sabe sino que muestra
el infinito por aprender. “No puedo hablar de influencias
directas –afirma y corrobora- influencia es todo lo que te
rodea”. Poco se sabe de él sin embargo. Más se sabe de sus
discípulos. ¿Quién no fue aprendiz alguna vez de Roberto Páez?
Se trata de una personalidad artística solitaria, difícil de
ser encasillada en las corrientes existentes y alejada de los
requerimientos del mercado. Ve en su obra el mejor legado que
un artista puede dejar como marca en la vida, como grabado,
como esas siluetas contundentes y definitivas que engarza en
la tinta. Su obra se construye en un gran collage de técnicas
gráficas de una extraordinaria potencia visual. Desde la
década del ’60 toma al cine y la poesía para realizar afiches,
ilustraciones de tapas e interiores de libros. Es pionero en
la unión de la plástica con los medios de reproducción
gráficos. En esto, ha sabido aplicar técnica y oficio, tinta y
textura, formatos de papel y formas de impresión.
Juan Lagomarsino
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