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BIOGRAFía
Nace en 1955 en Buenos Aires, Argentina. Reconoce como sus
maestros a David Heynemann, José Manuel Moraña, Luis Felipe Noé
y Libero Badii.
MUESTRAS INDIVIDUALES
2003
Galería Van Riel, Buenos Aires, Argentina.
2002
Café El Mariscal, Corrientes, Argentina; Centro Cultural del
Nordeste, Resistencia, Argentina.
2000/1993/1987
Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires, Argentina.
1999
Galería Nexus, Buenos Aires, Argentina.
1998
Centro Cultural Ricardo Rojas, Buenos Aires, Argentina.
1997
Centro Cultural de la Rivera, Asunción, Paraguay.
1996 Casa Argentina, Roma, Italia; Centro Cultural de la
Universidad Nacional de Tucumán, San Miguel de Tucumán,
Argentina.
1995
Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco, Buenos
Aires, Argentina; Museo Provincial de Bellas Artes - Casa de
Arias Rengel, Salta, Argentina.
1993
Galería Ysant Gayet,Asunción, Paraguay.
1992/1990
Galería Centoira, Buenos Aires, Argentina.
1991
Museo del Barro, Asunción, Paraguay.
1984/1982
Galería Ruth Benzacar, Buenos Aires, Argentina.
1981/1979/1978
Galería Christel K, Buenos Aires, Argentina.
1977
Galería Lirolay, Buenos Aires, Argentina.
MUESTRAS colectivas
2003/1997
Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, Argentina.
2002/2001/2000/1999/1998/1997/1995
Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, Argentina.
1999
Banco de la Provincia de Buenos Aires (Casa Central), Buenos
Aires, Argentina.
1996 Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, Buenos Aires,
Argentina.
1993/1991
Palais de Glace, Buenos Aires, Argentina.
1993/1991/1985
Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires, Argentina.
1992
Museo Nacional de Arte Decorativo, Buenos Aires, Argentina.
1989
Museo de Arte Moderno, Buenos Aires, Argentina.
1983
Casa de América Latina, París, Francia; Museo de América,
Madrid, España.
PREMIOS
2003
Segundo Premio XXXIII Sálon de Arte Sacro, Tandil, Argentina.
2002
Beca Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, Argentina.
1997
Primer Premio Pintura Joven Fundación Fortabat, Buenos Aires,
Argentina.
1996
Mención Salón Manuel Belgrano, Buenos Aires, Argentina.
1994
Mención Concejo Deliberante, Buenos Aires, Argentina.
1992
Mención VIII Bienal de Arte Iberoamericana, México DF,México.
PROYECTOS ESPECIALES
2003
Vía Crucis, Iglesia de la Sagrada Familia, Corrientes,
Argentina.
2001
Mural Subterráneos de Buenos Aires, Línea “E”, Estación Medalla
Milagrosa, Buenos Aires, Argentina.
1989/1988
Retablo del altar y Vía Crucis, Iglesia de Santa Cecilia, Villa
Udaondo, Provincia de Buenos Aires, Argentina (retirado en forma
inconsulta).
1987
Mural Club Social y Deportivo, Mechongué, Provincia de Buenos
Aires, Argentina (retirado en forma inconsulta).
1984
Mural “Mundus Criollo”, Subterráneos de Buenos Aires, Estación
Perú, Buenos Aires, Argentina (desaparecido).
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Textos
Érase una vez el hombre. Un hombre al que Dios (el innombrable,
El que fue, El que es, El que será) se le reveló. Quizás no fue
una voz que tronó en las alturas mientras una Luz bajaba del
cielo. Quizás fue solo una pequeña chispa divina sintonizando un
corazón, un corazón ahora santificado por un nuevo ritmo, una
armonía esférica y celestial... ¿Quién sabe? Como sea, ese
misterioso Espíritu Único, esa sílaba OM (a la vez omnisciente,
omnipresente y omnipotente) le manifestó al hombre su Infinita
Misericordia Divina. Sabiéndose hijo de Dios, este levantó la
cabeza hacia el cielo. En algún desierto, un hombre al que todas
las religiones más importantes del planeta reconocen, recibió
las tablas de La Ley: el Decálogo. Un camino para llegar a El.
Si hoy en día el cualquierismo global hace del mito infernal una
realidad (a la vez abominable e ilusoria) en gran medida es por
que esta alianza no solo ha sido transgredida; diríase más bien
que ha sido olvidada. Y tergiversada: si el Rey David fue un
poeta kshatriya (que se preguntaba “¿qué es el hombre para que
tengas de él memoria?”), en cambio, Jesucristo fue más que un
brahman. Y tampoco fue un simple avatar más, ya que, aceptando
voluntariamente su calvario como Cordero de Dios, salvó a toda
la humanidad. Al olvidar al cordero pascual, el hombre moderno
se convirtió en un lobo,
un lobo hambriento: la Ley de Dios fue reemplazada por la ley de
los lobos. O de los bobos. En un contexto en el que los
cataclismos se multiplican, No matarás apenas pretende ser una
humilde y caprichosa acción de gracias. Un libro de salmos y de
visiones que valora a la ley mosaica no como un castigo de la
Ira divina sino como una deliciosa bendición universal. En su
búsqueda de una nueva edad media, este librito de oraciones
iluminadas es solo un secreto a voces, consciente de que la
“letra mata y el espíritu purifica". Y que cuando exploten todas
las bombas que tengan que explotar y su poder temporal se
desvanezca, el mandamiento divino seguirá vigente: Veritas
Vinci Omnia.
Santiago Rial Ungaro
Pintor de pampas, selvas, apariciones y milagros
Buenos Aires, mayo de 1992
Pintor de pampas,
selvas, apariciones, milagros, Santiago García Sáenz tiene una
cualidad innata, de esas que de ninguna manera puede ser
adquirida: la gracia, en el sentido angélico del término.¿Es un
ingenuo? No lo creo del todo. ¿Es el primitivo de una nueva
cultura? En todo caso, nada en él ni en sus pinturas muestran
signos de “post” algo. Sus campos vacíos, sus cielos de tinta
con estrellas y luna, un jinete arreando un torito negro entre
palmeras, el friso de unos bañistas de espaldas entrando a un
verde mar de olas y sol, son imágenes que quedan en la retina
interior de quien las mira.
En época de gratuita insolencia juvenil, la suya es una pintura
que parece pedir perdón. Su largo Vía Crucis apaisado tiene los
dos colores de Fra Angélico: azul ultramar y rojo vivo,
entrecerrando los ojos, el clima religioso del fraile toscano
reaparece espontáneamente, como en una magia. La frescura lírica
de los cuadros de Santiago es algo que me reconcilia con mucho
de este arte actual en la encrucijada de la moda y la farsa.
Damián Bayón
7 de marzo de 2096
Buenos Aires, marzo de 1996
La selva Misionera que
hacia fines del Siglo XX empezara su descenso hacia el Río de la
Plata llegó ya a Buenos Aires, a lo largo de la Ruta
Panamericana cortó en dos la Avenida General Paz, entró en la
ciudad y las primeras raíces y lianas aparecieron ya en el Salón
Blanco de la Casa de Gobierno.Esta extraordinaria convivencia de
una gran ciudad y la selva fue, curiosamente, anunciada hace
cien años por Santiago García Sáenz. Describió y pintó con
exactitud y sensibilidad notable lo que sucedería con Buenos
Aires cien años después.La selva Misionera, que recrea en su
interior las Misiones Jesuíticas y las personas que la habitan
conviven con la gran ciudad que todavía está.Esta selva está
representada por García Sáenz con una inmovilidad tal que se
adivina su lento movimiento y se sabe, mirando con atención, que
en el año 2096 la ciudad de Buenos Aires va a ser así.
Clorindo Testa
Creencia y memoria
Buenos Aires, marzo de 2000
Santiago García Sáenz
se pinta empuñando el pincel y la cruz. Se ve como artista, en
definición autoral. Es la asunción de su auto comprensión como
pintor, como caballero. Con presente y pasado, con familia,
recuerdos. Con memoria.La transformación de las significaciones
que sus telas despliegan rememora, en efecto, las impresiones de
la primera infancia. Quedaron fijadas e inspiran toda una serie
de estampas en las que se vivencia, nuevamente, la originareidad
lejana, la aparición de una imagen sobrenatural que se superpone
a la siempre trabajosa elaboración, plena de temores, de
temblores, de la constitución del yo. La constitución de una
subjetividad que se representa a sí misma y al objeto de sus
percepciones, de su imaginación. Este doble registro aquí cuenta
siempre. El arte, ya se sabe, es una de las mayores mediaciones
por las cuales el artista logra hablar de sí mismo. El racconto
sacro del pintor es “su” racconto.En el ir y venir de las
realizaciones el objetivo perseguido consciente, obsesivamente,
adquiere relevancia indiscutible. Lo apreciamos en numerosas
telas. Implica un tránsito, un recorrido que orienta la mirada y
la lleva a admirar el nacimiento del sentido: el alumbramiento
del infante sagrado. La travesía relata el encuentro con el
otro, es el camino hacia sí mismo que en absoluta necesidad de
alteridad suprimió de golpe todas las mediaciones, para ir
directamente al Otro.
Rosa María Ravera |
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