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Cuando se habla de papel, la mayoría de las personas pensamos en los árboles que fueron talados para su elaboración. Pero en realidad eso es un hecho bastante reciente en la historia del papel.
El papel se puede hacer de varios tipos de plantas, porque la celulosa es la base de todos los tipos de material vegetal. Por ejemplo, en la provincia de Tucumán se elabora el papel prensa a partir del rezago de la caña de azúcar.
Para hacer el papel, la celulosa es separada en fibras y luego es batida y mezclada en agua. Cuando se escurre el agua, queda una lámina de fibras entretejidas.
Las avispas son grandes productoras de papel. Estos pequeños insectos mastican vegetales hasta formar una pulpa de celulosa, con la cual elaboran un tipo de papel- cartón, con el que construyen sus nidos y colmenas.
El papel puede ser considerado uno de los primeros productos hechos de desechos reciclados.
Las primeras fábricas de papel italianas utilizaban como materia prima trapos viejos de lino y algodón.
En China, se usaban redes de pescar que ya no tenían arreglo, corteza de zacate y otras plantas. Pero en el transcurso de los siglos siguientes, y con la introducción de la imprenta de tipos móviles a mediados del siglo XV, se abarató enormemente la impresión de libros y supuso un gran estímulo para la fabricación de papel. Fue entonces, cuando la demanda de papel empezó a crecer, que los trapos se hicieron escasos y la gente buscaba otras fuentes de fibra para su elaboración.
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